CORTE N° 2 / CARACTERISTICAS DEL ENTREGABLE PARCIAL N° 2

 

ENTREGABLE PARCIAL CARTEL A LA CALLE

TIPO: CARTEL

 CANTIDAD: 15 UNIDANDES

 FORMATO: 35 X 25 cms (VERTICAL)

TEMATICA: EL ESCUDO DE COLOMBIA

 REFERENTE: Obra Gráfica de ALFREDO GREÑAS, GRABADOR COLOMBIANO


 

 


 Imagen: Caricatura de Alfredo Greñas, publicada en El Zancudo, de Bogotá, en 1890.

·         TINTAS: UNA

·         ESTILO: VINTAGE

 

CARACTERISTICAS DEL DISEÑO:  La propuesta gráfica deberá constituirse como una reinterpretación política desde una perspectiva crítica y reflexiva, evitando tomar una postura explícita frente a la coyuntura actual del país (es decir, sin alusiones directas a figuras como Gustavo Petro o Álvaro Uribe Vélez). En este sentido, se busca privilegiar una mirada autoral, donde el estudiante, en su rol de diseñador gráfico, construya un discurso visual propio sustentado en recursos simbólicos, metáforas visuales y una estética vintage, entendida no solo como un estilo formal, sino como una evocación crítica de lenguajes gráficos del pasado (carteles políticos, propaganda, gráfica popular, etc.). 

El proceso creativo iniciará con la elaboración de mínimo cuatro bocetos preliminares (roughs), en los cuales se exploren distintas soluciones compositivas, jerarquías visuales, relaciones figura-fondo y posibilidades narrativas. Estos bocetos deberán evidenciar una búsqueda intencionada, no meramente espontánea, permitiendo observar la evolución conceptual del proyecto. Posteriormente, se desarrollará una fase de layout, en la que uno o varios de estos bocetos serán refinados, ajustando proporciones, equilibrio compositivo, legibilidad y síntesis formal, hasta alcanzar propuestas más definidas que serán presentadas al docente para su retroalimentación y selección.

Una vez elegido el diseño definitivo, se procederá a su vectorización rigurosa, garantizando un manejo técnico preciso de nodos, curvas Bézier y cerramientos de forma. Es fundamental que el archivo resultante esté construido con limpieza estructural: sin nodos redundantes, con trazados continuos, formas correctamente unificadas (uso adecuado de operaciones booleanas) y una clara separación de elementos en caso de requerir posteriores procesos de color por capas. Este paso no solo responde a criterios estéticos, sino a exigencias técnicas propias del proceso serigráfico. 

Finalmente, el diseño vectorizado será convertido en un positivo para serigrafía, el cual será impreso en papel pergamino (albanene) o en acetato, materiales que permiten el paso controlado de la luz durante el proceso de insolado. Para la correcta elaboración de este positivo, se deben considerar los siguientes aspectos fundamentales: 

·         El diseño debe estar en alto contraste, generalmente en negro sólido sobre fondo transparente o blanco, asegurando una óptima definición durante la exposición.

·         Todas las áreas que deben imprimir tinta deben ser completamente opacas; por ello, se recomienda trabajar con negros al 100% (K puro) y evitar transparencias, degradados o grises, ya que estos pueden generar pérdidas de información en la matriz.

·         La resolución de impresión debe ser alta (mínimo 1200 dpi) para garantizar bordes nítidos y evitar pixelaciones.

·         En caso de trabajar tipografía o detalles finos, es necesario verificar que los grosores mínimos sean adecuados para el paso de tinta en la malla serigráfica.

·         El positivo debe imprimirse con la mayor densidad posible (en impresoras láser o inkjet configuradas en alta calidad), evitando filtraciones de luz que puedan afectar la emulsión.

·         De este modo, el proceso no solo culmina en una pieza gráfica bien resuelta desde lo conceptual y formal, sino también en un arte final técnicamente apto para su transferencia al proceso serigráfico, integrando pensamiento crítico, desarrollo proyectual y dominio técnico en una sola unidad de producción visual.

 

CONDICIONES DE ENTREGA Y CIRCULACIÓN DE LA OBRA GRÁFICA:

 

Para la fase final del proyecto, cada estudiante deberá realizar la impresión de un tiraje mínimo de quince (15) ejemplares sobre soportes de carácter económico, tales como papel periódico, bond, manila o kraft. La elección de estos materiales no es arbitraria, sino que responde a una lógica histórica y conceptual propia de la gráfica múltiple: la circulación, la accesibilidad y la inserción de la imagen en contextos cotidianos.

Cada una de las impresiones deberá ser debidamente numerada de forma manual, siguiendo la nomenclatura convencional de la obra gráfica: 1/15, 2/15, 3/15… hasta 15/15. Esta numeración debe realizarse de manera clara, generalmente en la parte inferior de la estampa, acompañada de la firma del autor, consolidando así el carácter original de cada pieza dentro de la edición. No se aceptarán pruebas de estado (P/E) ni pruebas de artista (P/A), ya que el ejercicio está enfocado en la producción de una edición completa y cerrada. Cabe resaltar que este proceso de numeración y nomenclatura ya ha sido previamente socializado, por lo cual se espera rigurosidad y coherencia en su aplicación. 

Una vez finalizada la edición —correctamente numerada y firmada—, el conjunto será entregado al docente para su respectiva revisión técnica y conceptual. Posteriormente, una (1) de las estampas será seleccionada para ingresar a la colección y resguardo gráfico del Taller de Impresión de la Universidad de Investigación y Desarrollo UDI, constituyéndose como parte del acervo académico y patrimonial del programa. 

Las catorce (14) piezas restantes deberán ser destinadas a un ejercicio de intervención en el espacio público, siendo ubicadas en distintos puntos de la ciudad. Este proceso deberá realizarse de manera responsable, contando siempre con la previa autorización de propietarios o cuidadores de los espacios seleccionados, entendiendo la acción no como una imposición, sino como una estrategia de diálogo entre la gráfica y el entorno social. 

Como evidencia de esta acción, cada estudiante deberá producir un video corto con una duración de un (1) minuto, en el cual se documente la instalación de las piezas en sus respectivas ubicaciones. Este registro audiovisual no solo debe dar cuenta del acto de colocación, sino también de la relación de la obra con el contexto, su visibilidad y su interacción potencial con el público. De este modo, la entrega trasciende el aula y activa la gráfica como un dispositivo vivo de comunicación en el espacio urbano.

  

RECUPERACIÓN DE LA PANTALLA SERIGRÁFICA:

 

Como parte integral del proceso técnico y formativo, cada estudiante deberá realizar la recuperación completa de la pantalla serigráfica, asegurando su entrega en estado óptimo: totalmente limpia, sin residuos de tinta ni vestigios de la imagen del cartel, el mismo día del parcial. Este procedimiento no solo responde a una exigencia operativa del taller, sino que constituye una práctica fundamental dentro de la disciplina, relacionada con el cuidado de los materiales, la sostenibilidad del proceso y la reutilización consciente de los recursos.

 El proceso de recuperación inicia con la remoción de la tinta residual, la cual debe retirarse inmediatamente después de la jornada de impresión utilizando espátula y, de ser necesario, solventes adecuados según el tipo de tinta empleada (base agua o base solvente). Es fundamental evitar que la tinta se seque sobre la malla, ya que esto dificulta su limpieza y puede obstruir los poros del tejido.

Una vez retirada la tinta, se procede a la eliminación de la emulsión fotosensible (proceso conocido como “recuperado” o “decapado”). Para ello, se aplica un removedor de emulsión de manera uniforme sobre ambas caras de la malla, dejándolo actuar durante el tiempo recomendado por el fabricante. Posteriormente, se realiza un lavado con agua a presión, lo que permitirá desprender completamente la imagen previamente insolada, devolviendo la malla a su estado original permeable. 

En casos donde persistan residuos o “fantasmas” de imagen (manchas leves que quedan impregnadas en la malla), se recomienda el uso de desengrasantes o limpiadores profundos, aplicados con cepillo de cerdas suaves, garantizando no dañar la tensión ni la integridad del tejido. Este paso es clave para asegurar que la pantalla quede completamente neutral, lista para futuros procesos de emulsionado. 

Finalmente, la pantalla debe ser enjuagada cuidadosamente y secada en un ambiente limpio, preferiblemente en posición vertical y libre de polvo. El resultado esperado es una malla totalmente abierta, homogénea y sin obstrucciones, evidenciando la correcta eliminación tanto de tinta como de emulsión.

La entrega de la pantalla en estas condiciones no es un aspecto menor: refleja disciplina técnica, responsabilidad en el uso del taller y comprensión integral del oficio serigráfico. Una pantalla correctamente recuperada garantiza su reutilización, optimiza los recursos del espacio académico y consolida en el estudiante una práctica profesional rigurosa dentro del campo de la gráfica.